Cómo transformar tu hipoteca mixta en una fija sin complicaciones.

Cambiar de tipo de hipoteca puede sentirse como volver a abrir un proceso que ya dabas por cerrado. Si tienes una hipoteca mixta y te preocupa lo que pasará cuando llegue el tramo variable quizá estés valorando pasarla a hipoteca fija para ganar estabilidad.

Si te encuentras en ese punto, este artículo te ayudará a entender qué opciones tienes. Y si quieres asesoramiento profesional para elegir la mejor estrategia, puedes contactar con nosotros. En Novagalma podemos ayudarte a encontrar la mejor opción para ti. 

 

¿Por qué pasar de una hipoteca mixta a fija?

Las hipotecas mixtas han sido muy populares porque combinan la seguridad de un tramo fijo inicial con la flexibilidad del tipo variable. Pero cuando se acerca ese momento en el que la cuota va a empezar a depender del Euríbor, es habitual que surjan dudas.

La inestabilidad de no saber cuánto vas a pagar dentro de unos meses lleva a muchos propietarios a plantearse el cambio a un tipo fijo. Especialmente si están en un momento vital en el que necesitan previsibilidad económica.

Aunque pueda parecer un proceso complicado, en realidad solo tienes tres caminos posibles y cada uno tiene ventajas e inconvenientes dependiendo de tu situación.

La primera es la novación con tu propio banco. La novación consiste en pedir a tu banco modificar las condiciones de tu hipoteca actual. En este caso, cambiar el tipo mixto por un tipo fijo.

Esta es la solución más rápida y sencilla ya que no cambias de banco ni tienes que abrir una nueva hipoteca y, además, los gastos suelen ser más bajos que en otros procesos. 

Pero el banco no tiene obligación de aceptarlo o puede incluir comisiones por modificar las condiciones pactadas. 

Otra opción es la subrogación de acreedor, es decir, cambiar la hipoteca a otro banco. Es la opción favorita cuando tu banco no te ofrece buenas condiciones. En este proceso otro banco “compra” tu hipoteca y te aplica un nuevo tipo fijo.

Aunque esta opción puede ofrecer un mejor tipo fijo, requiere más trámites y tiempos y tu banco puede reclamar una comisión por subrogación. 

La última opción es cancelar la hipoteca y contratar una nueva fija. Es la alternativa menos habitual, pero útil cuando la hipoteca actual está muy cargada de condiciones y comisiones.

Esta opción es como volver a empezar de cero, tienes libertad total para elegir una nueva hipoteca y renegociar los plazos y las condiciones, pero es la opción que mayores gastos tiene, además de requerir más papeleo y más tiempo en el proceso. 

 

¿Qué costes tiene cambiar tu hipoteca mixta a fija?

Cambiar de tipo de hipoteca no es gratis, aunque los gastos han bajado mucho en los últimos años.

Las opciones anteriores conllevan una serie de comisiones, ya sea por novación, subrogación o cancelación de la hipoteca lo más seguro es que tu banco te pida una comisión. Además, según el banco pueden pedir una compensación por riesgo de tipo de interés. 

En algunos casos, sobre todo al cambiar de banco pueden solicitar una nueva tasación del inmueble. En este proceso también es necesario el servicio de una gestoría y notaría. 

 

¿Cuándo merece la pena pasar de una hipoteca mixta a fija?

No existe una respuesta universal ya que depende de cada uno, pero sí algunas señales que indican que puede ser el momento de pasar de mixta a fija.  

Cuando faltan 1–3 años para que empiece el tramo variable, es el momento en que muchos clientes prefieren contar con un tipo fijo para asegurarse. Si tu economía en ese momento necesita estabilidad, por ejemplo cuando estás pensando en tener hijos, emprender o simplemente asegurarte la cuota mensual, puede ser el momento de plantearse pasar la hipoteca de mixta a fija. 

Cuando el Euríbor está en tendencia alcista es un buen momento. Si el Euríbor sigue subiendo, pasar a fija puede protegerte de cuotas futuras mucho más altas.

Y, por supuesto, si te ofrecen un tipo fijo competitivo puede ayudarte a ahorrar si lo aceptas y si tu banco te carga muchos productos vinculados cambiar de entidad puede liberarte de gastos recurrentes innecesarios.

La clave está en analizar bien tu caso, comparar ofertas sin prisa y elegir la alternativa que te dé equilibrio entre tranquilidad y coste real.